miércoles, marzo 12

El Síndrome del Impostor.

(Ese maldito ruido en mi cabeza) ... A veces me pregunto si todo esto es real, si de verdad soy un artista, un músico, alguien que crea algo que vale la pena o si solo estoy fingiendo, copiando fragmentos de otros, atrapado en una ilusión que algún día se va a romper... Porque cada vez que intento mostrar mi trabajo, esa voz vuelve, esa que me dice que no soy suficiente, que mi música no es lo bastante buena, que mis letras no son lo bastante profundas, que mis pinturas y dibujos no transmiten lo que deberían, y que, incluso si fueran buenas, hay miles allá afuera que lo hacen mejor, miles. Es como si mi mente encontrara placer en recordarme lo insignificante que soy en comparación con todo lo que existe. ¿Para qué intentarlo entonces? ¿Para qué exponerme a la burla silenciosa de quienes me miran y piensan que no tengo talento?

Esa voz es como un eco de todo lo que alguna vez me dijeron, de las comparaciones, de los "no es para tanto", de las veces que intenté mostrar mi arte y solo recibí un gesto indiferente o una crítica disfrazada de consejo. "Tal vez si hubieras trabajado más en la letra...", "suena bien, pero le falta algo...", "me gusta, pero no me llega tanto como otras canciones...." Y no es que no quiera mejorar, no es que no acepte la crítica, es que cada palabra se queda dentro como una astilla, y con el tiempo, todas esas astillas se convierten en algo que pesa, que se clava en la piel y no me deja avanzar... Tal vez esa voz la construí yo mismo, con cada duda, con cada postergación, con cada proyecto que dejé a medias porque sentí que no valía la pena y ahora se ha vuelto un ruido de fondo, un parásito en mi mente que nunca se calla del todo.

Y lo peor es que no solo me pasa con el arte, me pasa con todo: Con mis relaciones, con mi familia, con mis amigos, con el amor... Con cada persona que alguna vez se ha acercado demasiado. Porque a veces, incluso cuando alguien me dice que me quiere, que me valora, que me admira, no puedo evitar preguntarme si es cierto, si realmente me ven así, o si en algún momento van a descubrir lo que yo mismo siento: que no soy suficiente, que hay algo en mí que no encaja, que no pertenezco. Y si me descubren, ¿qué pasará? ¿Me dejarán? ¿Me mirarán diferente? ¿Se alejarán poco a poco hasta que desaparezcan sin que me dé cuenta? Es más fácil alejarme yo antes de que eso pase, antes de que el abandono se vuelva real, antes de que la decepción se refleje en sus rostros.

Con mi familia siempre ha sido igual, los quiero, sí, pero hay una distancia que nunca he sabido cómo acortar... Ellos creen en mí, supongo, pero a veces siento que no me entienden, que no comprenden por qué la música es tan importante para mí, por qué necesito perderme en el arte, por qué no sigo el camino lógico que otros siguen. ¿Por qué no consigues un trabajo estable?, Podrías haber sido tan bueno en cualquier otra cosa..., ¿Por qué complicarte tanto la vida?. No me lo dicen de mala intención, lo sé... Pero cada una de esas frases es como una prueba de que el mundo en el que ellos viven no es el mismo en el que yo respiro; y yo en vez de intentar explicarlo, solo me alejo porque es más fácil esconderse que sentir que decepcionas a quienes te dieron la vida... Porque, en el fondo, hay una parte de mí que siente que tal vez ellos tengan razón.

Con el amor… bueno, el amor siempre ha sido un desastre... Siempre ha estado esa sombra de que "en algún momento se va a ir", que van a encontrar a alguien más estable, más confiable, menos caótico... Y no es que quiera que pase, pero casi siempre lo veo venir y cuando llega el momento, cuando las dudas empiezan a aparecer, cuando el miedo a que me dejen se vuelve insoportable, termino alejándome yo antes de intentar luchar o que lo haga alguien mas; y no porque quiera, sino porque es lo único que sé hacer, porque en mi cabeza siempre existe la posibilidad de que todo lo bueno se esfume, de que el cariño se desgaste, de que me comparen y elijan a alguien más ¿Y si nunca te amó de verdad?, ¿Y si solo estaba contigo porque no tenía otra opción en ese momento?, ¿Y si ya encontró a alguien mejor, alguien que sí merezca su amor?. No importa cuántas veces alguien me haya demostrado lo contrario, la duda sigue ahí, como una mancha que no se borra.

Los amigos… los pocos que tengo, los conservo, pero incluso con ellos a veces siento que estoy fuera de lugar, como si hubiera una parte de mí que no pueden ver del todo, que no puedo compartir y de nuevo, no porque no quiera, sino porque simplemente no sé cómo. 

A veces quiero hablar de todo esto, de la inseguridad, del miedo, del ruido en mi cabeza, pero me detengo porque sé que para alguien que no lo siente suena exagerado. Como si estuviera buscándole problemas a algo que no debería tenerlos... Así que finjo, finjo que estoy bien, que me da igual, que las críticas no me afectan, que las comparaciones no duelen, que las rupturas no me parten en dos... Y el problema de fingir tan bien es que al final, cuando necesito hablar, nadie sospecha que algo va mal.

Y así, me encuentro atrapado en este ciclo... Dudando de mi arte, de mis relaciones, de mi lugar en el mundo, escuchando esa voz que me dice que no soy suficiente, que tarde o temprano todos se darán cuenta, que lo mejor sería dejar de intentar., que debería rendirme, desaparecer, hacerme a un lado antes de que sea demasiado tarde... Pero no lo hago. Porque aunque esa voz sea fuerte, hay algo dentro de mí que se resiste, algo que, a pesar de todo, sigue componiendo, sigue escribiendo, sigue pintando, algo que, aunque el miedo sea grande, sigue eligiendo amar, aunque duela, aunque termine mal... Algo que, a pesar de todo, sigue luchando por existir.

Tal vez nunca voy a callar esa voz, tal vez nunca voy a sentir que soy suficiente... Pero lo que sí puedo hacer es no dejar que me gane, porque al final, ser artista, ser humano, no se trata de no dudar nunca... Se trata de seguir adelante a pesar de la duda, de seguir creando a pesar del miedo, de seguir amando a pesar de la posibilidad de perder.

Y mientras siga haciendo eso, sigo siendo yo.

… ¿Y ahora qué? ¿Publico esto? ¿Y si piensan que estoy exagerando? ¿Y si creen que solo busco atención? ¿Y si se ríen de mí, en silencio, sin que yo lo sepa? Podría dejarlo en borradores, como tantas otras veces... Pero si lo dejo ahí, si lo guardo, entonces ese maldito ruido en mi cabeza habría ganado. 

Tal vez alguien allá afuera necesita leer esto tanto como yo necesito escribirlo... Tal vez, solo tal vez, compartirlo sea mi forma de resistir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sería de mucha utilidad compartir lo que escribes, tengo la seguridad de que muchas personas se identificarían contigo! 😊

Anónimo dijo...

Son heridas de infancia amigo y todos las tenemos... Al igual que tu también me cuestione muchas cosas y trate de llegar al fondo del porque puede afectar tanto en la vida de una persona, entendiendo y sanando, la vida comenzará a ser un poco mejor, porque es parte de la vida amar la luz y la oscuridad.

Anónimo dijo...

Muy interesante. No conozco ese sentir pero lo que no debes dudar es que te comunicas muy bien. Te deseo lo mejor.

Anónimo dijo...

Te conozco ya mucho tiempo y tanto tu como yo somos muy similares de pensamientos, pero para mi tu eres una persona fuerte q no se rinde ni se deja y tal vez todos tus amigos o la gran mayoría es lo q sientes, pero recuerda q de un 100% hay un 0.0001% q te dirá la verdad te quiero bambi!!! Jamás te rindas siempre te quiero ver triunfar en lo q te gusta hacer.... Estoy muy orgullosa de ti y de quien eres.