La conocí una noche de noviembre cualquiera, en un bar cualquiera... Había demasiada gente, demasiada música y demasiadas conversaciones solapándose en un murmullo sin forma, no sé por qué me acuerdo de esa noche, pero la recuerdo... Tal vez porque ella estaba ahí.
Llamémosla... mmm Nath...
No era como esas personas que dejan una impresión instantánea, no tenía una risa estruendosa ni una mirada que te hiciera dudar de todo pero había algo en ella; algo ligero, algo fácil, quizá su forma de hablar, de moverse, de reírse con desgana, como si todo en la vida fuese un chiste contado a medias... Era ese tipo de personas que parecen no estar atadas a nada, que nunca llevan equipaje emocional.
Quizá eso me atrapó... O quizá solo era yo aferrándome a cualquier historia en la que pudiera fingir que nada dolía demasiado.
Al principio, fue simple... Un juego sin reglas, pero con el tiempo empecé a buscarla en los lugares de siempre, a esperar mensajes que no llegaban, a encontrar significado en silencios que tal vez nunca fueron para mí. Lo peor fue darme cuenta de que cada vez que Nath desaparecía sin aviso, yo me quedaba sosteniendo una conversación que nunca llegó a ocurrir, y cuando volvía, lo hacía con la misma naturalidad con la que se había ido, yo lo tomaba como una señal... Me convencí de que dudaba, de que tenía miedo, de que tal vez, en algún rincón de su mente, yo significaba algo.
Era mentira.
Una noche, entre risas y palabras que se sentían más pesadas de lo que deberían, Nath dejó caer una frase que ni siquiera parecía importante para ella: "No sé si alguna vez me he enamorado de verdad..."
Fue un comentario casual, uno de esos que la gente dice sin pensarlo demasiado... Pero a mí me golpeó como un disparo a quemarropa.
Me quedé callado... Algo en mi cabeza detonó.
Yo sí sabía lo que era el amor, lo había sentido como el frío en la piel, como el humo llenándome los pulmones... Lo había vivido, lo había defendido hasta quedarme sin fuerzas... Y lo había perdido.
¿Cómo podía alguien no saber si había amado? ¿Cómo podía ser tan fácil decirlo, sin miedo, sin cicatrices en la voz? ... fue ahí cuando entendí que nunca habíamos estado en el mismo lugar, que nunca hubo señales, ni dudas, ni verdades a medias... Solo había sido yo, atrapado en mi propia historia, persiguiendo reflejos en un espejo roto.
Y sin embargo, mientras caminaba de regreso a casa, con el eco de su frase aún en mi cabeza, supe que el peso en mi pecho no era solo por Nath.
Era más antiguo... más profundo.
Había estado buscando respuestas en personas que ni siquiera sabían las preguntas, había querido encontrar en otros lo que solo existía en un pasado al que no podía volver.
A unos ojos que me desafiaban con ternura y rabia... Una voz que sabía empujarme al límite y, al mismo tiempo, hacerme sentir en casa... Un amor que no fue fácil, que me consumió como el fuego consume la madera: lento al principio, con destellos de calidez, hasta convertirse en un incendio que arraza con todo... Siempre Ella.
No importa cuánto me mienta, cuánto finja que estoy avanzando, la sigo buscando en otras personas, en otras historias, como un reflejo maldito al que siempre termino regresando.
Me detuve en la acera... La ciudad seguía su curso sin prestarme atención.
Nath ya no importaba... Su nombre, su risa, su forma de jugar con su copa entre los dedos... todo se había desvanecido en cuestión de minutos y sólo bastó una sola frase para que dejara de significar algo y por un momento, su recuerdo también desapareció, no solo Nath... Ella.
Fue solo un instante... Unos segundos en los que mi mente estuvo en blanco, en los que no recordé su voz, ni su risa, ni la forma en la que me miraba cuando creía que yo no la veía.
Un silencio absoluto en mi cabeza... Creí que al fin la estaba olvidando.
Pero entonces, la imagen volvió, su risa, si cabello desordenado... como un disco rayado que siempre regresa al mismo maldito punto. Y supe que todavía no.
¿Y si pudiera hacer lo mismo con ella?... No con Nath... Con Ella.
Si pudiera arrancarla de mi memoria con la misma facilidad con la que descarté a Nath, si su recuerdo se borrara tan rápido…Tal vez, solo tal vez, al fin podría respirar sin sentir que hasta ahora la llevo a cuestas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario