—Hoy me costó abrir los ojos... Sentí que el cuerpo pesaba más de lo normal, como si el alma también hubiera envejecido de golpe... No hay una razón clara. Solo este cansancio que no se va, este vacío que no llena el sol, ni el café, ni las voces. Hoy, simplemente... me rompí un poco más.
—Y aún así estás aquí, de pie, respirando y tal vez eso no parezca mucho, pero lo es. No estás bien y lo sabes... Y sin embargo, sigues, eso también es fuerza, aunque no lo llames así.
—No quiero seguir así.... Siento que todo en mí está cediendo: Las paredes internas, los sueños, la esperanza... Quisiera una pausa... Solo una e ir a un lugar donde nadie exija nada, donde pueda quedarme quieto sin sentir culpa.
—La vida no da tregua bro, no espera a que estés listo y tampoco pide permiso para doler... Pero tú tienes derecho a detenerte, a llorar y a temblar, eso no te hace débil, te hace humano.
—¿Y si no me recompongo? ¿Si este es mi nuevo estado permanente? ¿Un cuerpo que funciona, pero un alma que apenas resiste?
—Entonces aprende a habitarte así... No como una condena, sino como un proceso; No todo tiene que sanar para ser digno de vivirse... Puedes caminar con grietas, puedes sentirte roto y aún así ser verdadero.
—Estoy harto de fingir.... De decir “todo bien” cuando estoy al borde del colapso...De tener que rendir, producir, sonreír… cuando en realidad solo quiero desaparecer un rato.
— Entonces no finjas,no esta vez.... no conmigo.... No te pido que seas fuerte, solo que no te abandones.
—¿Y si un día no puedo más?
—Ese día me quedo contigo, pero no para arreglarte, solo para sostenerte mientras tiemblas
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Al final, la lucha no siempre se ve heroica.
A veces se parece más a seguir respirando cuando todo duele.
A hablarte con compasión cuando el mundo solo exige.
A darte permiso para no ser perfecto, ni fuerte, ni rápido.
Resistir, a veces, es solo eso: ... No rendirte, aunque sea en silencio, aunque nadie lo vea...
Y si lo haces… eso también merece ser contado.

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